Si supiera que el mundo se acaba mañana, yo, hoy todavía, plantaría un árbol.
Martin Luther King (1929-1968)
Soy de esas personas que nunca dejan de soñar, es como si fuera la vitamina de mi vida. Creo que los sueños son necesarios para vivir con la ilusión que hace que den ganas seguir intentándolo. Y , ojo que no hablo de grandes sueños, algunos son muy pequeños e insignificantes , y otros son tan intangibles que ahí quedan , en mi lista de "cosas posibles". Llegando a este punto me doy cuenta que eso es muy sano tener una lista de posibles y no una de improbables. Es que las cosas que nos hacen felices no son las improbables, esas no cuentan, sino sería un auto-boicot a la propia esperanza.
Todos , por más corta que sea nuestra lista necesitamos vivir con esperanza. J y A saben que compartimos con ellos la esperanza de que todo algún día llega. Nunca , pero nunca dejemos de soñar. Y para ellos fue esta torta.
Whole kitchen en su Propuesta Dulce para el mes de Noviembre nos invita a preparar todo un Pastel Invertido
Ingredientes:
Para cubierta:
60 gs manteca (mantequilla)
80 gs azúcar
80 gs azúcar integral
6 rodajas pequeñas de ananá en almíbar
Para el bizcochuelo:
195 gs harina 0000 (de repostería)2 cucharaditas de polvo de hornear
1/4 cucharadita de sal
120 gs manteca (mantequilla)
200 gs de azúcar
1 cucharadita esencia de coco
2 huevos
120 cc leche
3 cucharadas coco rallado
Preparación
Prender el horno y colocar en una ollita los dos tipos de azúcar junto con un poco de agua, formar un caramelo cuidando que no se queme porque se torna amargo. Una vez que vemos que se formó le colocamos la manteca en trozos con cuidado porque salpica y nos podemos quemar. Retiramos y volcamos esta crema de caramelo sobre el molde que vamos a usar para la torta, el cual enmantecamos previamente. Colocamos de forma prolija las rodajas de ananá , a las cuales les sacamos el almíbar para que no quede muy líquida la preparación y se nos estropee la masa. Reservamos.
Colocamos la manteca a temperatura ambiente en un bowl junto con el azúcar y batimos bien hasta formar una crema. Agregamos la esencia y las yemas de a una y continuamos batiendo. Agregamos la harina junto con el polvo de hornear y la sal alternando con la leche, en tres veces. Luego le incorporamos el coco rallado y por último las claras que batimos a nieve de manera envolvente para incorporar aire a la mezcla.
Colocamos la mezcla en el molde sobre las rodajas de ananá y la llevamos al horno a temperatura media unos 50 minutos aproximadamente. Algo importante es colocar el molde dentro de una pizzera o alguna lata porque pierde manteca en la cocción y se nos puede estropear el horno, aparte que llenaríamos de humo negro toda la casa. Para darnos cuenta si está, pinchamos con un palillo y tiene que salir seco. Dejamos enfriar unos minutos y lo damos vuelta sobre el plato de presentación.








